¡No te saltes las etapas!
- SebasActor

- 31 jul 2018
- 2 Min. de lectura

Desde siempre las personas viven inconformes con su edad: Los niños, quieren ser adultos, los adultos, quisieran revivir su niñez y los “jóvenes” queremos ambas al tiempo. Y de alguna forma nos lo podemos permitir: Pero hay varias “reglas” en la vida para vivir acorde con nuestra edad. No hay nada más irritante para muchas personas que un adolescente que se comporta como un niño, o un adolescente que cree que, por tener más de 18 años, es el dueño del mundo. Ojo, no quiero decir que está mal tener ganas de triunfar, de ser grande en la vida y querer cumplir todos nuestros sueños, al contrario, estos sueños que Dios pone en nuestros corazones son gran parte de nuestra vitamina para salir al mundo a ser felices día a día. Pero hay que tener cuidado, estas ganas que nos mueven, nos pueden llevar a pasar por encima de las personas y a no disfrutar las cosas y las etapas que son necesarias para nuestra madurez como personas: los problemas, las bendiciones, las decepciones, las alegrías, los momentos malos y buenos, nos ayudan a crecer y madurar poco a poco, para que, al momento de cumplir nuestros sueños, tengamos nuestros pies en la tierra, pero nuestra mirada en el cielo. Por eso es que todas las etapas de nuestra vida son tan importantes y a veces simplemente pasamos por encima de ellas, sin pensar en que nos estamos saltando una serie de experiencias que Dios quiere que vivamos, para los planes que Él tiene para nosotros. En la Biblia, en Eclesiastés 3:3-8. Se nos explica que hay un tiempo para todo en nuestra vida, tanto para ser felices y disfrutar de todo lo que tenemos, como para valorar las tristezas y pruebas que pasamos, porque son estas las que nos convierten en personas: agradecidas, responsables, maduras y, sobre todo, personas que valoran los “pequeños” milagros, que Dios nos muestra día a día.



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