¡Nunca dejes de imaginar!
- SebasActor

- 11 dic 2018
- 2 Min. de lectura

A veces siento que no pertenezco a este lugar, muchas veces siento que nadie podría entender las cosas que pasan por mi mente. ¿No les pasa a veces?
Dios nos hizo diferentes a cada uno de nosotros, no solo físicamente sino también por dentro, puede que a veces encontremos personas que piensen y sientan de forma parecida a nosotros, pero definitivamente cada uno de nosotros es un mundo aparte.
Cuando conocí a Dios y empecé a tener una relación más cercana con El, en mis momentos de soledad empezaba a hablarle. Recuerdo que decía cosas absurdas, cosas que ninguna persona entendería, me enredaba en mis pensamientos y empezaba a crear un sin fin de teorías de cosas absurdas en mi mente que hasta me confundían a mi mismo, pero sentía que Dios podía entenderme, que El si se reía conmigo y también participaba en esos momentos de locura. Claro, al final, el es Dios ¿no? El conoce mis pensamientos, es más, el me hizo con esa imaginación absurda.
Esto suele pasar más a menudo cuando somos niños, cuando no le ponemos tanta tiza a las cosas y nos dejamos llevar, al final crecemos, maduramos y nos volvemos un poco más “formales” en nuestra forma de pensar.
Pero ¿porque pasa esto? Porque de un momento a otro ya nos parece absurdo y hasta ridículo perdernos en nuestros pensamientos y reírnos de nuestras propias “bobadas”. La respuesta, para mi (siempre pongo esto porque me gusta aclarar que lo que está aquí escrito es mi percepción netamente personal) la culpa la tiene la sociedad, y más que la sociedad lo que está detrás de ello, las voces que nos dicen que ya no hay tiempo para pensar en bobadas, qué hay cosas importantes que hacer y que lo que importa es lo que vemos con nuestros ojos terrenales y que las imágenes de nuestra imaginación son solo eso, “imágenes imaginarias”.
Para mi como artista ha sido muy importante romper con eso, ya que mi imaginación es esencial para mi trabajo, pues de allí salen personajes, ideas, escritos, teorías y literalmente todo lo que luego debo plasmar en la “realidad”. Pero si nos ponemos a pensar, todos requerimos de nuestra imaginación y de hecho, las cosas que más disfrutamos salen de allí, me explico: para ver una película y llorar o reír con ella, nuestra mente tiene que imaginar que lo qué pasa allí es de alguna forma real, cuando leemos una novela es nuestra imaginación la que se encarga de darle vida a los personajes que leemos, ¿ahora me entienden mejor?
Imaginen un mundo en el que dejamos que nuestra imaginación vuele sin riendas, piensen en la cantidad de inventos, de libros, de construcciones, de series. Si Dios nos regalo la imaginación, porque solo unos pocos son capaces de usarla para crear cosas extraordinarias y de alguna manera mágicas. No dejemos de imaginar, no dejemos de soñar, no dejemos de creer. A Dios le fascina que nos perdamos en nuestra mente porque vivir es eso. Vivir es soñar, vivir es crear, vivir es fantasear, vivir es creer, la biblia dice en Marcos 9:23 que para el que cree todo es posible, entonces, si hay un Dios que nos dice que todo es posible, ¿quiénes somos para decir que no?




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